En un Ambato anterior, de no más allá de 12 años, aproximadamente, las frutas rebosaban de vida, color y sabor en los huertos del campo y los mercados de la ciudad.
“Ambato y la provincia de Tungurahua eran cubiertos de frutales y abastecía al mercado de Cotopaxi, Chimborazo, Azuay, Imbabura e incluso rebasaba las fronteras internacionales llegando a Colombia, no solo en frutos sino en árboles, pero ahora en Bogotá ya tienen su propia producción”, refirió José Parra, técnico de la dirección provincial del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP).
Pero hace unos cuantos años este panorama viene cambiando y de a poco las maravillas frutales que daban nombre a Ambato, como tierra de flores y frutas, van perdiéndose y si los floricultores no mantienen esta tradición y abastecimiento, pronto se podrían perder los alimentos frutales de la zona.

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